Guía de Monumentos
RUTAS DE SENDERISMO:
RUTA: JALAMA


Distancia: 9 kilómetros
Dificultad andando: Media
Tiempo andando: 4 horas
Dificultad en bici: Alta
Tiempo en bici: 2 horas

El Pico Jálama preside el municipio de Navasfrías y se podría decir que toda la comarca de El Rebollar, ya que debido a su altura, muy superior a la de los montes cercanos, es visible desde casi cualquier punto. Es pues un emblema para toda la comarca y lugar obligado de visita. Por esta razón incluimos este recorrido en nuestra ruta de Navasfrías a pesar de que el Pico Jálama se encuentra justo en el límite de nuestro municipio pero sin pertenecer a él. Sus diferentes laderas se localizan en los términos municipales de El Payo, Acebo y San Martín de Trevejo.

Para visitar el Pico Jálama hemos de utilizar el coche y saliendo por el puente del Bardal coger la carretera que nos lleva hacia El Payo. Esta carretera atraviesa el río Rubiós en la zona de las Minas de wolframio y a unos 6 kilómetros de distancia termina, cortando a otra que viene de San Martín de Trevejo en dirección a El Payo. En ese mismo cruce tenemos un área de descanso donde podemos aparcar el coche y coger agua de un pilón, ya que a partir de ahora sólo encontraremos una fuente en la mitad de la ascensión.

Desde el área de descanso podremos apreciar la majestuosidad de esta montaña. Estaremos viendo la ladera oeste, la cual, beneficiada por una favorable exposición a los vientos, más frescos que en la ladera este, y por unas pendientes más suaves, presenta una mayor cobertura arbórea. Gracias a esto podemos disfrutar más nuestra ascensión.

Para comenzar la ascensión nos dirigimos por la carretera nueva en dirección a El Payo y a escasos veinte metros sale un camino a nuestra derecha que nos lleva hasta la cima.

En un primer tramo ascendemos entre un bosque de pinos silvestres para luego adentrarnos en terreno de matorral. Llegando a la mitad de la montaña encontramos una fuente en el margen derecho del camino, se recomienda coger abundante agua ya que de aquí a la cima ya no habrá ninguna fuente más. Unos metros más adelante pasamos delante de una antena repetidora de televisión para todo el Rebollar, estamos entonces en la mitad de la ascensión, y siguiendo por el mismo camino llegamos a una torreta de vigilancia de incendios. Desde el mirador que conforma esta torreta podemos disfrutar de unas magníficas vistas, las cuales serán sólo un anticipo de lo que nos espera en la cima.


Nosotros seguimos el camino hasta que se vuelva a adentrar en un pequeño rodal de pinos conocido como el Alto de la Nevera, lugar idóneo para reponer fuerzas comiendo algo.

A la sombra de esos pinos a 1.300 metros de altitud se encuentra una construcción octogonal destinada al almacenamiento de la nieve, La Nevera, cuya finalidad era abastecer a Ciudad Rodrigo.


De esta edificación de grandes dimensiones sólo quedan las paredes del pozo, cuya planta es un perfecto octógono regular; habiendo desaparecido totalmente el edificio de cubrición que tuvo en otros tiempos. Las paredes del pozo están construidas con grandes sillares graníticos perfectamente labrados y encarados entre sí. Posiblemente el material granítico utilizado en la construcción de la nevera proviene de un pequeño castillo musulmán que existió a pocos kilómetros de distancia: el Castelo Velho, demolido durante el siglo XIII.


Debido a la ubicación de este pozo la temperatura es baja durante todo el año por lo tanto la nieve allí almacenada se conservaba congelada fácilmente, por lo que se hacía innecesario la cubrición con una edificación superpuesta abovedada. Por ello cabe pensar que la edificación que cubrió este pozo se debió cerrar mediante un tejado a dos o cuatro aguas, con materiales vegetales como escoberas o brezos.

El procedimiento para la recogida de la nieve era el siguiente: después de una helada salían los “boleros” a recoger la nieve para llevarla al pozo, y se les llamaba así porque su trabajo consistía en hacer grandes bolos de nieve, que una vez helados pudieran ser llevados a cuestas por el hombre. En cada bolo hincaban un “pelao”, un leño de roble descortezado y afilado en uno de sus extremos. Así lo dejaban al aire libre, una o varias noches, hasta que el bolo de nieve se helara y endureciera, siendo luego transportado a la nevera con la ayuda del “pelao” Al lado del pozo aún quedan restos de las paredes de una edificación de piedra que debió ser una dependencia auxiliar de la nevera, utilizada como albergue y almacén por los obreros que recogían la nieve y los arrieros que la bajaban.

Una vez visitada La Nevera solo nos quedan unos 200 metros de un área rocosa con matorrales achaparrados para llegar a la cima donde la presencia de sillares y muros nos indican la probable presencia de una antigua torre de vigilancia desmantelada en su día. Desde allí tenemos unas magníficas panorámicas, pudiendo ver la totalidad de la comarca de El Rebollar, gran parte de la de la Sierra de Gata y parte de la Serra da Malcata de Portugal. Sin duda nos encontramos en el mejor mirador de todo el sector occidental del Sistema Central.

Desde allí vemos también la ladera este, más abrupta y asolanada, con mayor desarrollo de matorrales, brezos y escobones; y presencia arbórea sólo en enclaves concretos, pero con algunas umbrías y tramos encajados de arroyos que configuran ámbitos de frescura que albergan importantes especies, vegetales y animales.

Ahora nos queda el descenso, el cual lo realizaremos por la misma ladera que la ascensión, ya que es la más fácil y la menos soleada, pero por un camino diferente. Tambíen tenemos la posibilidad de realizar este descenso por el cortafuegos hasta el comienzo de una la antigua Calzada Romana Colimbriana.


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